PONIENDO EL CORAJE DE EVA Y HONRANDO LA LUCHA DE ERNESTO

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martes, 23 de diciembre de 2008

Una herencia pesada, por Eduardo Galeano.

Espejos blancos para caras negras.

«Parece negro», o «parece indio», son insultos frecuentes en América Latina; y «parece blanco» es un frecuente homenaje. La mezcla con sangre negra o india «atrasa la raza»; la mezcla con sangre blanca «mejora la especie». La llamada democracia racial se reduce, en los hechos, a una pirámide social: la cúspide es blanca, o se cree blanca: y la base tiene color oscuro.

Desde la revolución en adelante, Cuba es el país latinoamericano que más ha hecho contra el racismo. Hasta sus enemigos lo reconocen; y a veces lo reconocen lamentándolo. Han quedado definitivamente atrás los tiempos en que los negros no podían bañarse en las playas privadas («porque tiñen el agua»).

Pero todavía los negros cubanos abundan en las cárceles y brillan por su ausencia en las telenovelas, como no sea para representar papeles de esclavos o criados. Una encuesta, publicada en diciembre del 98 por la revista colombiana América negra, revela que los prejuicios racistas sobreviven en la sociedad cubana, a pesar de estos 40 años de cambio y progreso, y los prejuicios sobreviven sobre todo entre sus propias víctimas: en Santa Clara, tres de cada diez negros jóvenes consideran que los negros son menos inteligentes que los blancos; y en La Habana, cuatro de cada diez negros de todas las edades creen que ellos son intelectualmente inferiores. «Los negros han sido siempre poco dados al estudio», dice un negro.

Tres siglos y medio de esclavitud son una herencia pesada y porfiada.


*La piel mala

A principios del siglo XVI, en los primeros años de la conquista europea, el racismo se impuso en las islas del mar Caribe. Coartada y salvoconducto de la aventura colonial, el desprecio racista se realizaba plenamente cuando se convertía en el autodesprecio de los despreciados. Muchos indígenas se rebelaron y muchos se suicidaron, por negarse al trabajo esclavo, ahorcándose o bebiendo veneno: pero otros se resignaron a otra forma de suicidio, el suicidio del alma, y aceptaron mirarse a sí mismos con los ojos del amo.



Para convertirse en blancas damas de Castilla, algunas mujeres indias y negras se untaban el cuerpo entero con un ungüento hecho de raíces de un arbusto llamado guao. La pasta de guao quemaba la piel y la limpiaba, según se decía, del color malo. Un sacrificio en vano: al cabo de los alaridos de dolor y de las llagas y las ampollas, las indias y las negras seguían siendo indias y negras.

Siglos después, en nuestros días, la industria de los cosméticos ofrece mejores productos. En la ciudad de Freetown, en la costa occidental del Africa, un periodista explica: «Aclarándose la piel, las mujeres tienen mejores posibilidades de pescar un marido rico». Freetown es la capital de Sierra Leona: según los datos oficiales, del Sierra Leone Pharmaceutical Board, el país importa legalmente 26 variedades de cremas blanqueadoras. Otras 150 entran de contrabando.



* El pelo malo

La revista estadunidense Ebony, de lujosa impresión y amplia circulación, se propone celebrar los triunfos de la raza negra en los negocios, la política, la carrera militar, los espectáculos, la moda y los deportes. Según palabras de su fundador, Ebony «quiere promover los símbolos del éxito en la comunidad negra de Estados Unidos, con el lema: Yo también puedo triunfar».

La revista publica pocas fotos de hombres. En cambio, hay numerosas fotografías de mujeres: leyendo la edición de abril de este año, conté 182. De esas 182 mujeres negras, sólo doce tenían rizos africanos, y 170 lucían pelo lacio. La derrota del pelo crespo —«el pelo malo», como tantas veces he escuchado decir— era obra de la peluquería o milagro de las pócimas. Los productos alisadores del pelo ocupaban la mayor parte del espacio de publicidad en esa edición. Había avisos a toda página de cremas o líquidos ofrecidos por Optimum Care, Soft and Beautiful, Dark and Lovely, Alternatives, Frizz Free, TCB Health-Sense, New Age Beauty, Isoplus, CPR Motions y Raveen. Me impresionó advertir que uno de los remedios contra el cabello africano se llama, precisamente, African Pride (orgullo africano) y, según promete, «plancha y suaviza como ninguno».

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Isabel Allende*



1942
Nace el 2 de agosto en Lima, Perú, donde su padre, Tomás Allende, primo hermano de Salvador Allende, es funcionario diplomático de Chile. Su madre, Francisca Llona, "doña Panchita", es hija de Isabel Barros Moreira y Agustín Llona Cuevas.

1945
Doña Panchita anula su matrimonio con Tomás Allende y regresa a Chile con sus tres niños pequeños a vivir en la casa de su padre en Santiago, donde éstos crecen al cuidado de su madre y del abuelo.

1953-1958

Doña Panchita se une a Ramón Huidobro, el "tío Ramón", diplomático de carrera, destinado a Bolivia y a Beirut. En Bolivia, Isabel asiste a una escuela privada norteamericana y en Beirut a una escuela privada inglesa. En 1958 Isabel regresa a Chile a raíz de la crisis del canal de Suez para terminar sus estudios secundarios. Conoce a su futuro esposo, Miguel Frías, estudiante de ingeniería.

1959-1965
Isabel trabaja para la FAO (Food and Agriculture Organization) de las Naciones Unidas, en Santiago.En 1962 se casa con Miguel Frías. Al año siguiente nace su hija Paula.

1964-1965
Viaja por Europa, vive en Bruselas y en Suiza con su marido y su hija.

1966
Regresa a Chile y nace su hijo Nicolás.

1967-1974
Escribe para la revista "Paula". Forma parte del primer equipo editorial y está a cargo de la columna de humor "Los impertinentes".

1973-1974
Colabora en la revista para niños "Mampato", en Santiago. Publica dos cuentos para niños, "La abuela Panchita" y "Lauchas y lauchones" y una recopilación de artículos, "Civilice a su troglodita".

1970-1972
Salvador Allende es elegido primer presidente socialista de Chile. El padrastro de Isabel, Ramón Huidobro, es nombrado embajador en Argentina. Mientras, Isabel trabaja en los canales 13 y 7 de la televisión de Santiago, donde tiene un programa de humor y otro de entrevistas.



1973
Su obra de teatro "El embajador" se representa en Santiago. Golpe de estado del 11 de septiembre encabezado por el general Augusto Pinochet Ugarte. Salvador Allende muere asesinado.

1975
Isabel y su familia se trasladan a Venezuela. Allí permanecen durante 13 años, debido a la amenaza de la dictadura chilena. Colabora con el periódico El Nacional, de Caracas.

1978
Separación temporal de Miguel Frías. Vive en España durante dos meses.

1979-1982
Trabaja de administradora del Colegio Marroco, escuela secundaria de Caracas.

1981
Al recibir la noticia de que su abuelo de 99 años se está muriendo, comienza a escribirle una carta que se convertirá en el manuscrito de "La casa de los espíritus".

1982
Se publica "La casa de los espíritus", (Plaza & Janés, Barcelona).



1984
Se publica "La gorda de porcelana", (Alfaguara, Madrid) breve novela humorística escrita en 1974. Se publica "De amor y de sombra", (Plaza & Janés).

1985
Traducción al inglés de "La casa de los espíritus", Editorial Knopf.

1987
Se divorcia de Miguel Frías. Se publica "Eva Luna", (en español, por Plaza & Janés) y en inglés. Primer encuentro con Willie Gordon en San José, California.

1988
Se casa con Willie Gordon, el 7 de julio, en San Francisco. Residen en San Rafael, California, hasta el presente.

1989
Se publica "Cuentos de Eva Luna" (Plaza & Janés).


1990
Democracia en Chile. Isabel regresa después de 15 años de ausencia para recibir el premio Gabriela Mistral de manos del presidente Patricio Aylwin.

1991
Se publica Cuentos de Eva Luna, en inglés. Paula sufre un ataque de porfiria y entra en coma en diciembre en Madrid, cuando Isabel presenta su nueva novela, "El plan infinito".

1992
Paula muere en San Rafael, en la casa de Isabel y Willie, el 6 de diciembre.

1993
Se publica "El plan infinito" en inglés. Se pone en escena "La casa de los espíritus", en Londres. El 22 de octubre se estrena en Múnich la película "La casa de los espíritus", producida por Bernd Eichinger y dirigida por Billie August.

1994
Se publica "Paula" en español, alemán, holandés e inglés. "De amor y de sombra" pasa a la pantalla dirigida por Betty Kaplan.

1997
Se publica "Afrodita" (Plaza & Janés).

1998
Aparece "Afrodita" en italiano y en inglés.

1999
Se publica "Hija de la fortuna" (Plaza & Janés).

2000
Se publica "Retrato en sepia".



Con una familia como la suya, Allende casi no necesita usar su imaginación: ellos la proveen de casi todo el material que necesita para sus novelas. Muchos de sus familiares han servido de modelo para personajes de sus novelas; sus abuelos, por ejemplo, se convirtieron en Esteban Trueba y Clara del Valle en "La casa de los espíritus". También en "Paula" escribió bastante sobre alguno de ellos. Isabel es la primogénita del matrimonio formado por Francisca Llona Barros y Tomás Allende, y tiene dos hermanos, Juan y Francisco. Por parte de los Llonas, proviene de una familia vasca, y de españoles y portugueses por los Barros Moreira. En los años cuarenta su padre fue funcionario en la embajada de Chile en Lima, ciudad en la que Isabel vivió hasta los tres años de edad. Poco después de su arribo a Chile, cuando los niños son aún pequeños, Francisca y Tomás Allende deciden separarse.

Desde entonces, la madre de Isabel, a quien cariñosamente llaman Panchita, ha desempeñado un papel fundamental en la vida de su hija; además de la literatura, ambas comparten la pasión por la pintura. Panchita se une en segundas nupcias a otro diplomático chileno, Ramón Huidobro, con quien recorre Europa en constantes misiones diplomáticas y protocolares, pero tanto ella como su hija Isabel aprovechan la rutina de exilios y viajes para alimentar el talento literario y artístico.

En 1975, dos años después del golpe militar en Chile, junto a Miguel, su primer esposo, y sus hijos Nicolás y Paula, Isabel se refugia en Caracas, Venezuela. En opinión de la escritora, los trece años vividos en ese país fueron los más importantes de su vida, puesto que la iniciaron en la escritura. El exilio, como a tantos chilenos, separó momentáneamente a la gran familia, pero muy pronto Isabel volvió a convivir con su madre y Ramón Huidobro en el mismo edificio, lo que hizo más llevadero el desarraigo. En Caracas Isabel comienza a escribir "La casa de los espíritus", y es la propia Panchita quien se da cuenta de que con aquella novela había nacido una gran obra, y encuentra el canal para llegar hasta la agencia literaria de Carmen Balcells en Barcelona. El resto es historia.

Isabel Allende llega a Estados Unidos en 1987, acompañada de Willie, su segundo esposo. Ya para entonces es reconocida como una de las narradoras más importantes en lengua hispana. El matrimonio reside en San Rafael, un tranquilo suburbio californiano, en una de las casas más acogedoras y pintorescas de la costa oeste, desde donde puede dominarse una espléndida vista de la bahía de San Francisco. La residencia de la escritora, conocida como "La casa de los espíritus", está armoniosamente "ocupada" por objetos que Isabel trae consigo de sus viajes por el mundo: tapicería turca, orfebrería marroquí, cuadros pintados por ella misma y enormes ramos de flores frescas. Entre los inquilinos también se encuentran cuatro mapaches, un zorro, un gato, y varios pájaros.



La casa se ha visto consecutivamente poblada y despoblada por los miembros de tan numerosa familia. Allí languideció su hija, a quien Isabel cuidó con la ayuda de su amiga Lygia, el ama de llaves nicaragüense que hoy le ayuda a criar a sus nietos Andrea y Nicole; allí también terminó de escribir "Paula", el doloroso testimonio que había comenzado en Madrid en 1992 mientras su hija se encontraba hospitalizada.


La oficina de Isabel en Sausalito es una especie de santuario donde son admitidos muy pocos visitantes. Situada a veinte minutos de su casa, ocupa la mayor parte de su tiempo, pero aun le queda espacio para sus amigos, sus compromisos y sobre todo, para su esposo Willie, con quien comparte el gusto por las cosas simples y a la vez intensas de la vida familiar: ambos adoran escuchar música clásica, ver vídeos de películas viejas norteamericanas y recibir a los buenos amigos.



CURIOSIDADES...


De niña era tan pequeña que su madre, preocupada porque no creciera lo suficiente, la llevó a un gimnasio en el que la ataban de las manos y le estiraban de los pies para intentar alargar su cuerpo.
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Clara, la esposa de Esteban Trueba en "La casa de los espíritus", es, según confesión de la propia Allende, un personaje inspirado en la abuela de Allende, una discípula de Madame Blavatsky que experimentaba con la telepatía porque no confiaba en el correo.
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Cuando tenía unos seis años fue expulsada de la escuela de monjas alemanas en la que estudiaba debido a que había promovido un concurso de calcetines, en el que, inevitablemente, había que mostrar las piernas. "Esa fue la excusa que usaron", dice, "pero en realidad fui expulsada porque mi madre se había separado de mi padre y mantenía una relación con el hombre que luego se convertiría en mi padrastro. Las monjas no podían tener en la escuela a la hija de aquella mujer que estaba causando un escándalo".



Otra anécdota curiosa relacionada con las monjas, se remonta al día de su primera comunión. Acudía entonces a un colegio de monjas inglesas, que le proporcionaron una lista de pecados para que la revisara y se confesara de aquellos en los que había incurrido. "Como no me acordaba de muchos de los míos, tuve la idea de confesar los más graves de la lista: si me perdonan los pecados mayores, ¿cómo no me van a perdonar los menores?". Siguiendo este razonamiento, confesó ser adúltera y otros pecados por el estilo, pero en lugar de una absolución lo que consiguió fue que una de las hermanas le lavara la boca con jabón.
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En 1981 recibió la noticia de que su abuelo, al que adoraba, estaba a punto de morir. Era el día 8 de enero, y la carta que comenzó a escribirle resultó ser el inicio de su primera novela, "La casa de los espíritus". Desde entonces, cada 8 de enero empieza una nueva novela. "Fue un libro muy afortunado, de modo que consideré propicia aquella fecha. Es una cuestión de superstición, pero principalmente de disciplina. En este trabajo no tienes fecha de entrega ni jefe. Tienes que imponerte la disciplina tú misma, si no nadie lo hará".
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Se casó en julio de 1988 con William Gordon, su segundo marido, porque necesitaba el permiso de residencia en Estados Unidos. El único otro modo de conseguirlo era trabajando. Empezó a dar clases en una universidad de California, pero a los tres meses se dio cuenta de que no había escrito ni una línea. "Entonces lo puse entre la espada y la pared por culpa de un chiste que hizo sobre el matrimonio en una cena con otras personas delante. Dijo que él no se volvería a casar si no le quedaba otro remedio que hacerlo… Y yo allí mismo monté en cólera macha. Le dijo que yo había hecho un compromiso formal con él al renunciar a mi casa en Venezuela, a mis hijos, a mis amigos, a todo, lo había dejado todo al cabo de 13 años por venirme a vivir con él. Le dije que si eso no era un compromiso completo, ¿qué era entonces? Y él no había hecho nada semejante. Willie dijo: "Bueno, necesito algo de tiempo para pensarlo". Y yo: "Muy bien, tienes hasta mañana al mediodía" [risas]. Volvíamos de los Ángeles en coche. Estábamos a la altura de San Luis Obispo y no volvimos a hablar hasta llegar a San Francisco. Cuando llegamos, me dijo: "Vale, me caso"".

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Actualmente escribe siempre en su estudio de Sausalito, "una cochera que mi marido arregló, en silencio, en soledad, con las velas prendidas, con mis libros, con las fotografías de las personas que amo, pero eso es el ideal, si uno tiene la necesidad de escribir… es como la necesidad de hacer el amor: lo haces detrás de la puerta en cualquier parte". Efectivamente, sus primeros libros nacieron en lugares de lo más diverso. "La casa de los espíritus", por ejemplo, fue escrita en la cocina de su casa, por las noches, en una máquina portátil.
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En una ocasión tuvo un sueño erótico sobre su buen amigo Antonio Banderas, en el que éste aparecía desnudo y completamente cubierto de guacamole, tumbado sobre una tortilla. Ese fue el comienzo de Afrodita". Pero hubo otro sueño que la sacó de una especie de parálisis que la autora sentía frente a la ficción. "Un día soñé que del corazón del continente sudamericano salían cuatro indios llevando en una angarilla una caja grande de regalo para el Conquistador.
El hombre esperaba impaciente. Su mano enguantada -que era también la mano mía- escribía en letra cursiva: si abres la caja serás herido por una herida invisible por donde se te irá la vida en hilos de palabras". La autora, por supuesto, decidió ir a abrir la caja. Ese día encendió su computadora y escribió la primera frase de una historia que nada tiene que ver con indios o conquistadores.
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Mucha gente la confunde con la hija de Salvador Allende, que también se llama Isabel. "En Chile todo el mundo sabe quién es ella, y quién soy yo. Pero en el exterior…El periódico "La Repubblica", de Italia, publicó un artículo sobre una manifestación comunista en la que había participado la otra Isabel, pero la foto que sale es la mía. El FBI debe tener un archivo así de grande sobre mí, con todo lo que hace mi prima".

jueves, 4 de diciembre de 2008

Arturo Jauretche*

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Por Norberto Galasso

Arturo Martín Jauretche nació en Lincoln, Provincia de Buenos Aires, el 13 de noviembre de 1901 (se ha cumplido recientemente el centésimo aniversario) y falleció en Buenos Aires, el 25 de mayo (de puro patriota) de l974. Su vida fue un permanente aprendizaje, una intensa búsqueda de verdades, un continuo cuestionamiento de las fábulas y prestigios instalados, en la sociedad argentina, por la clase dominante. Ejercitó, sin vacilar, "las armas de la crítica", aunque, cuando llegado el caso, también supo empuñar "la crítica de las armas".En ese periplo de incesante lucha pasó desde una juventud conservadora en su pueblo natal a una posición revolucionaria antiimperialista en sus altos años. O como él acostumbraba a señalar: "Al revés de tantos políticos, yo subí al caballo por la derecha y termino bajándolo por la izquierda".

Largamente podría hablarse de esa incesante pelea de Don Arturo para mejorar, como él señalaba, "el destino de los paisanos". Podría recordarse su militancia irigoyenista participando en las insurrecciones del treinta contra el gobierno fraudulento de Justo, la fundación de FORJA en 1935, la década de plena militancia antiimperialista con la bandera de "Somos una Argentina colonial. Queremos ser una Argentina libre", hasta la disolución del forjismo en 1945 y otra vez en la pelea, a partir de 1955, polemizando, refutando, en diaritos clandestinos, siempre marginado de los medios, pero siempre en franca oposición al sistema semicolonial, hasta sus últimos días.

Sin embargo, quizás sea preferible reseñar la labor desarrollada por Jauretche como uno de los principales críticos del pensamiento dominante.

Desde esta óptica, la Historia enseña que los grandes cambios políticos y sociales son precedidos por una vigorosa crítica ideológica al viejo orden que sucumbe. No hay Revolución Francesa sin la previa labor de los enciclopedistas, ni Revolución Rusa sin la destrucción de los mitos del zarismo por el pensamiento marxista.

En la historia argentina, ese rol no lo jugó la izquierda tradicional- como podría haberse supuesto- sino unos pocos heroicos francotiradores de la pequeña burguesía antiimperialista, entre los cuales, precisamente, estuvo Arturo Jauretche.

En los años treinta, cuando era preciso desnudar nuestro vasallaje respecto al Imperio Británico, él fue el gran divulgador- a través de consignas, afiches, "cuadernos" y actos callejeros- del pensamiento crítico de Raúl Scalabrini Ortiz, a quien juzgó su maestro porque lo condujo del antiimperialismo abstracto (antiyanqui, por entonces) al antiimperialismo concreto, al explicar el funcionamiento de la expoliación británica. Esas nuevas ideas prendieron en los sectores populares y en un ala del Ejército(el G.O.U. recomendaba leer "Historia de los ferrocarriles argentinos", de Scalabrini). Y vino el 17 de octubre de 1945.


Carta de Arturo Jauretche a Carlos Bozzi

Dos décadas después, cuando el pueblo se agitaba buscando un camino, fue necesario destruir las fábulas del sistema, realizar la demolición del pensamiento dominante. Jauretche cumplió, entonces, un papel aún más importante. Por supuesto, no fue solamente él - cabría recordar, entre otros, a un hombre de la talla intelectual de Juan José Hernández Arregui- pero fue el más polémico, el más tozudo, el más combativo de los intelectuales del campo nacional. Los sectores medios que tendían a confluir en la lucha con los trabajadores-ante la desesperación de la oligarquía- encontraron en sus libros y artículos, los instrumentos para su reorientación.

Con mayor dedicación y mayor vigor que nunca, embistió, en esa época, contra las ideas consagradas. Su "Política nacional y revisionismo histórico" golpeó duramente al mitrismo imperante. Asimismo, desnudó las falsedades de la teoría económica oficial con "El Plan Prebisch y el retorno al coloniaje" y sus artículos publicados en 1962 en "Democracia", que luego conformarían su póstumo "Política y Economía". También se adentró en los campos de la geopolítica en "Ejército y política". Con la misma enjundia, quebró mitos en el campo de la cultura con sus análisis sobre Borges, Sarmiento, Martínez Estrada, Beatriz Guido, Victoria Ocampo y tantos otros . En 1966, con "El medio pelo en la sociedad argentina" ofreció, además, una "sociología con estaño," más veraz que la aportada por los sociólogos del sistema. A su vez, con el agregado de "La Yapa"- a la reedición de "Los Profetas del odio"- avanzó en un implacable análisis del sistema de la enseñanza, en sus diversos niveles, como así también del mundo de las academias y los prestigios oficiales.

Estas críticas al pensamiento de la clase dominante- convertido por la escuela y "los medios" en "el sentido común" que aquella impone al resto de la sociedad, instalando sus"verdades"- reaparecen, luego, en sus polémicas y se coronan, sistematizadas, en su "Manual de Zonceras Argentinas. Esta obra fue uno de los instrumentos principales de la nacionalización de los sectores medios, fenómeno que jugó un rol importantísimo en las luchas políticas de fines de los sesenta y principios de los setenta.

Finalmente, quiso relatarnos su propia experiencia que lo llevó de "gil" consumidor de las mentiras oficiales a "gil avivado" que le revelaba a sus compatriotas el revés de la trama.

Así, empezó a contar - no "sus memorias", porque no se consideraba importante para ello- sino "de memoria" cuáles habían sido sus experiencias en algo más de siete décadas . Pero, aunque la muerte dejó trunco este último relato, ya había logrado su objetivo: enseñarnos a pensar, a "pensar en nacional", como él insistía, para contraponerlo a "pensar en colonial", que era el modo imperante en la semicolonia.

Quizás el lector pretenda unas pocas líneas que resuman la personalidad de este "argentino entero", como lo calificó Atahualpa Yupanqui. Podríamos intentarlo pero como ya existe una semblanza nutrida de verdad y afecto, dejemos que sea Ernesto Sábato quien , más allá de algunas diferencias, complete este homenaje tan merecido: "Como aquellos oficiales egipcios que en "César y Cleopatra" se quejaban de los victoriosos chacareros romanos, el general von Kleist declaró, en 1942, que los rusos no habían sido aniquilados porque esos improvisados mariscales soviéticos ignoraban el arte militar. Más de una vez he oído a profesores de sociología, refiriéndose admonitoriamente a Jauretche: "Es un montonero de las ciencias sociales... lo que explica sus irregularidades, pero también sus aciertos, su capacidad de improvisación, su salida por donde menos se espera. El hombre formado en la Academia fija su posición con brújula y sextante; él, como los baqueanos de otros tiempos, se agacha, mastica un pastito, observa para dónde sopla el viento, discrimina la huella de un animal que pasó por allí, una semana atrás.

Hace no sé cuantos años bajó a la Capital y del fogón pasó a la mesita de mármol en que Homero Manzi soñaba sus elegías porteñas. Y así como Enrique Santos Discépolo elaboró en esa misma mesa su existencialismo, Jauretche fue construyendo su filosofía de la historia entre dichos y sucedidos, conservando la ironía socarrona del paisano pero ya con el andar medio de costado del compadre porteño (vaya a saber si con un cuchillito en la cintura) mezclando palabras como establishment y apero, Marx y Viejo Vizcacha, haciendo la sociología de Juan Moreira y el Gallego Julio. Si agregamos su coraje a prueba de balas, su desaforado amor por esta tierra y su pueblo, su poner la dignidad de la patria por encima de cualquier cosa, ¡qué lindo ejemplar de argentino viejo, este Arturo! En ocasiones he discrepado con sus ideas. Pero esas pavadas no hicieron nunca a la amistad y a la común pasión por este rincón del mundo. Y una de las pocas cosas que me tranquilizan en este tiempo entreverado, es saber que, palabras, más, palabras menos, él y yo estamos del mismo lado del asunto" (Crisis, setiembre l972)

Norberto Galasso, noviembre 2001



Arturo Jauretche, hoy

El 9 de julio de 1942, bajo una atmósfera política dominada por la claudicación y el escepticismo, Arturo Jauretche recibe una carta de su amigo y compañero de lucha José Benjamín Avalos. Es un mensaje triste, amargo, de un bravo luchador que ve apagarse la esperanza. Inmediatamente, le contesta analizando el agotamiento del radicalismo y la posibilidad de que las masas populares busquen un nuevo cauce, en la certeza de que éste será hallado y llegarán días triunfales.

Dado que existen mucha similitudes con la situación actual, la publicamos íntegra. En algunos párrafos, al lector le bastará reemplazar "radicalismo" por "peronismo" para que ella adquiera tremendísima vigencia. En otras -referidas a las Fuerzas Armadas, por ejemplo- la analogía no resulta aplicable. De cualquier modo, el lector sabrá distinguir aquellas enseñanzas que resultan de importante aplicación a nuestras luchas actuales:

Buenos Aires, 9 de julio de 1942.
Señor Dr. José Abalos
Rosario.


Distinguido correligionario y amigo:

A mi vuelta de una gira por el Oeste de la Provincia de Buenos Aires me encuentro con su apreciable carta que me proporciona a la vez que la satisfacción de un buen recuerdo, el pesar de encontrarlo un poco pesimista y desperanzado.

Comprendo la angustia argentina y radical que atenacea su espíritu. No puedo menos que comprenderla pues la ha vivido, hasta que este camino de F.O.R.J.A., en que estamos, me dio cauce seguro y firme, rumbo cierto y lo que Yrigoyen llamaba "alegre claridad de todas las certidumbres" .

Yo no puedo creer que su desesperanza dure, pues es Ud. uno de los pocos políticos argentinos que conserva íntegra la frescura del alma, aquí donde los políticos envejecen prematuramente como los adolescentes viciosos. Ese estado de espíritu por el que Ud. pasa, y que se transparenta en su carta al hablar de que: "jóvenes, maduros y viejos están carcomidos por el mismo mal de la desesperanza y la incredulidad" puede ser superado, por lo menos lo hemos superado nosotros, haciendo un planteo actual de lo político. De eso pienso hablarle en estas líneas.

El radicalismo ha perdido la bandera de la neutralidad yrigoyeniana, que le arrebata Castillo, por haber mezclado la defensa de nuestra democracia con la defensa de otras democracias que son tan enemigas nuestras como los mismos totalitarios, hasta el punto de que el general Justo, los comunistas, los socialistas, y los conservadores de Acción Argentina dicen las mismas palabras que el radicalismo, desde que éste ha perdido su idioma propio. Se ha confundido la defensa de la soberanía del pueblo con la defensa de las instituciones en que se ampara el régimen para mantener esta "normalidad institucional" que ahora llaman democracia.

Yrigoyen planteaba estas cosas claramente. Cuando dijo que "Las autonomías son para los pueblos y no para los gobiernos", expresó precisamente el concepto que sostenemos en F.O.R.J.A. Es lo mismo decir que gobierno del pueblo sin instituciones es mejor que gobierno del instituciones sin el pueblo.

La hostilidad del Régimen, ahora y antes, consistió siempre en crear un aparato legal para canalizar la protesta del pueblo y después, por su periodismo, su Universidad y su escuela acostumbrar, al pueblo despojado, a reverenciar el aparato del despojo. En 1916 el radicalismo cayó en la trampa y en lugar de voltear la legalidad del Régimen, se metió en ella. Bien decía Yrigoyen que el no quería llegar así, pues debió llegar para derogarla y crear la nueva legalidad argentina, la de la causa: una democracia que voltease el aparato de la finanza, del periodismo, de la Universidad, de todo lo que obedece a directivas que no son en interés del pueblo y permitiese el surgimiento de lo propio creador de la libertad.

Mientras no comprendamos que hay una superestructuras que rodea al Estado y lo somete a sus fines constituida por la finanza, no comprenderemos nada. El vigilante no está puesto para cuidar la libertad de los argentinos sino para impedir que la libertad de los argentinos lastime los intereses de la finanza. Pues bien, tenemos que crear las instituciones de la Causa en que la función del vigilante sea meter la finanza en vereda para qué no lastime la libertad del pueblo. De otra manera, las mejores intenciones se verán quebrantadas, o serán dejados de lado los bien intencionados.

Hoy no hay, por ejemplo, libertad de prensa, sino libertad de empresa y no me refiero a las limitaciones del estado de sitio. Cuanto más grande es un periódico más depende de los grupos financieros, y los mismos partidos tienen que ir de claudicación en claudicación, pues son los grupos financieros los que proporcionan recursos que obligan; el que no los acepta se coloca en inferioridad de condiciones. Aún en el seno mismo de los partidos, depende del periodismo manejado por la finanza, el prestigio personal; de manera que el nombre y la personalidad no la hace ni la conducta, ni la capacidad, sino el elogio de la tal prensa, pues aquél que pretenda tener conducta propia está condenado al silencio y a la difamación . Además, la rivalidad interna entre los dirigentes hace que se abulten los cuadros de afiliados con masas de hombres que no conocen ni la vida interna, ni la calidad personal de los actuantes, y estas masas de afiliados forman opinión sobre las cosas internas por medio del periodismo, que siempre será adversario del radicalismo en la medida en que éste sea radical. ¡Ahí tiene a "Crítica" convertida en árbitro del valor de los hombres y de las ideas en nuestro partido!.

El error está en creer que el Régimen es el cuerpo de hombres que maneja los partidos de la Concordancia, cuando éstos son sus meros instrumentos. Es como creer que en Francia gobernaban los partidos y no las 200 familias.

Pero aquí es peor, porque ni siquiera son familias. Las que gobiernan son sociedades anónimas , frías creaciones del dinero, sin sangre, sin corazón, sin ley, sin patria. Y para peor, con un asiento principal fuera del país y obedientes a directivas políticas que sirven fines imperiales.

Los germanófilos y aliadófilos que tanto se apasionan por los gringos aquellos se empeñan en no saber que para unos y para otros, nosotros somos "negritos miserables" destinados a la servidumbre.

Se queja Ud. "de que los brazos armados parecen sensualistas" y de que todos, jóvenes, maduros y viejos estén desesperanzados y sin fe.

Yo no comparto ninguno de sus puntos de vista al respecto y confío, hoy más que nunca, después de ser durante siete años parte de una minoría aparentemente insignificante, en la capacidad del pueblo y del ejército para apasionarse por una gran bandera.

Fíjese, Dr. Abalos, que nosotros los hombres de F.O.R.J.A. hemos sido acusados, cuando nos encerramos en la abstención y nos negamos a seguir tras las mayorías, de no tener fe en el pueblo y de ser, en cierta medida, dictatoriales cuando no fascistas. Sin embargo somos nosotros los que hemos tenido fe en el pueblo cuando nadie nos creía y creemos hoy en el pueblo cuando empiezan a dejar de creer los que nos criticaban nuestra posición. Lo que pasó es que a la par que creíamos en el pueblo creíamos en nuestra verdad y que entendemos la política como arte de dirección y no como simple sometimiento a las mayorías momentáneas. Demasiado conocemos cómo caen por el dinero y la propaganda los errores populares; pero sabemos que los pueblos vuelven a encontrar su verdadero camino. ¿No hemos visto acaso, las vísperas de septiembre y la posterior reacción popular? ¿Y no vemos ahora mismo cómo la propaganda belicista -que es enorme- sólo logra crear un superficial estado de espíritu, que se estrella en el profundo buen sentido del pueblo?.

Muchos creen que lo democrático es seguir a la masa, y que así los partidos no tienen otra función que rivalizar a quien la adula más.

Nosotros a la inversa, creemos que es la masa la que debe ir hacia los partidos cuando está de acuerdo con los puntos de vista aunque el pueblo no lo comparta, hasta que llegue la hora en que su pensamiento sea el de la mayoría.

El más difícil arte del demócrata es saber quedar sólo, cosa en la que fue maestro Hipólito Yrigoyen. Sólo al pie de la bandera abandonada, en la certidumbre de que un día, alrededor de ella, se reunirán las multitudes. Porque si el conductor no sabe estar solo, es que no cree en la bandera; no puede infundir la fe que le falta.

La experiencia tampoco demuestra que los brazos armados sean más sensuallistas que los inermes políticos.

Cuando recorro las listas de los que han participado en nuestras actividades insurgentes hasta el levantamiento de la abstención, compruebo que la proporción de oficiales y suboficiales que se han arriesgado es muy superior proporcionalmente a la de los políticos, con la diferencia de que los militares tenían todo que perder y nada que ganar que no fuera aquello que pudieron conservar quedándose en su casas, mientras que los políticos lo tenían todo perdido y no les quedaba otro camino que ese juego. Agregue, Dr. Abalos, lo que después hemos contemplado sobre la venalidad y el fácil acomodamiento de muchos dirigentes correligionarios, la mayoría; y Ud. se admirará al comprender el extraordinario mérito de los que se han jugado, y como muchos no lo habrán hecho, porque pudieron ver objetivamente, sin la pasión nuestra, cuán falso era el revolucionarismo de muchos que lo convocaban.

No, Dr. Abalos. Yo no creo que estén agotadas las posibilidades morales del pueblo y del ejército. La que está agotada es la bandera del radicalismo, de tanto arrastrarla por el barro, de tanto confundirla con otros banderines. Un muchacho nuestro suele decir en sus discursos que han convertido la bandera del regimiento en la banderola de la cantina. Nosotros comparamos este momento a aquel en que nace el radicalismo. Cuando la Unión Cívica ha perdido su gran bandera, los puros y los incontaminados necesitan diferenciarse y diferenciarla y así de la Unión Cívica, el aditamento radical hace nacer a la Unión Cívica Radical, el radicalismo, cuya filiación histórica en el pasado es la Unión Cívica, pero que necesita diferenciarse para las cosas del destino. Así cuando la U.C.R. llega a ser lo que es hoy, un partido más , ajeno al drama sustancial de la patria, le agregamos el aditamento F.O.R.J.A., para que el ciudadano forjista esté diferenciado en su radicalismo de la multitud de grupos que se dicen radicales y sobre los que va cayendo lentamente una atmósfera que los engloba conjuntamente con todos los políticos del Régimen.

Por otra parte, Dr. Abalos, una bandera política debe parecerse a un río que es siempre el mismo, pero en el que las aguas van cambiando, pues las fuerzas políticas actúan en el tiempo y su devenir, de tal manera que contenidas todas las reclamaciones en la gran demanda inicial, vayan, según las exigencias de la hora, haciendo su presentación en cada oportunidad. Así vemos que en 1916 el radicalismo que ha presentado como exigencias inmediatas la reclamación del sufragio libre y la honestidad administrativa, va gradualmente presentando sus reclamaciones que lo definen en su totalidad y así en 1917 presenta su sentido social, y define de inmediato su concepción política internacional en la neutralidad y la Liga de las Naciones y sucesivamente va cerrando el cuadro de sus presentaciones hasta la reclamación de la soberanía económica cuando se lanza a la del petróleo y otras reivindicaciones. Entretanto, las generaciones argentinas se van renovando y cada una de ellas trae un tema apasionante que encuentra su eco en el radicalismo de Yrigoyen. Pero cuando en la reivindicación de la economía, el radicalismo se define ya como un peligro concreto para la superestructura financista de la Nación, lo voltean el 6 de septiembre.



Era ese el momento de precisar nuestra posición en la materia y así lo hicimos mientras estuvimos en la abstención; el 6 de septiembre era un golpe hecho contra el país por el imperialismo y nuestra revancha no era la revancha de un partido político sino la revancha de la Patria. Poco a poco, esa concepción nacionalista de la política revolucionaria se iba abriendo camino en el campo adversario y dividiéndolo y ocurría este fenómeno: que los que más habían participado en el 6 de septiembre comprendían su error viendo que habían servido intereses extraños y contrarios al país, mientras que los merodeadores que rodeaban a Uriburu después de la victoria, ya pensaban en consolidar legalitariamente el régimen de entrega consagrado el 6 de septiembre.

Para el que vea la historia en perspectiva de tiempo, será fácil comprender este hecho: muerto Yrigoyen y muerto Uriburu, se trabaja en dos bandos para pacificar el país en la legítimación del 6 de septiembre y de las entregas que le suceden.

Concordancia y Radicalismo del Comité Nacional se crean una legalidad en la que conviven, pero hay dos estados: el pueblo y el ejército.

Preguntó Yo: ¿Cómo unir a los estafados, que forman la Nación contra los estafadores?.

La sola bandera de la U.C.R. ya desfigurada en tal medida no basta; por otra parte, no expresa ya un pensamiento simple y claro y por sobre todo, inficcionada de internacionalismo, ha abandonado la revancha de la Patria.

Hay además un hecho fundamental: los que el 6 de septiembre tenían a seis años ahora tienen 18; los que tenían 18 tienen 30. Constituyen el grueso de la población del país y sobre todo la parte dinámica de la sociedad, la que hace historia. El radicalismo que ellos conocen es el de los concejales de la CADE, el de Alvear, etc.. Ningun no se orienta ya hacia sus filas y si va, va friamente sin emoción de combatiente. No sirven para lo que necesitanos.

Los jóvenes están en una oposición disconformista, se harán fascistas o comunistas, según las alternativas de la propaganda extranjera; todos ellos hubieran sido radicales se hubieran llegado a conocer al radicalismo, pero lo que conocen es un partido que forma parte del Régimen, tiene los mismos vicios de este y además es zonzo, es decir, ridículo, que el único prestigio de la picardía es su éxito. Pero el pícaro zonzo es la víctima del cuento del pillo, del que se ríe el cuentero, la policía, el juez y el lector del diario.

En 1935, nosotros vimos lo que iba a ocurrir y nos propusimos crear un cauce, un substitutivo; mejor todavía, la continuidad histórica de radicalismo, y para eso creamos F.O.R.J.A.

Sabíamos que íbamos a ser combatidos y difamados y hemos sido acusados alternativamente, de comunistas o nazis, según los intereses de las finanzas y sus incondicionales aliados, esos tipos de revolucionarios sociales que pelean en todas las batallas de las antípodas, pero jamás con el vigilante de la esquina. Como somos radicales de verdad y además, de buena memoria, que es cosa que suele andar mal en el radicalismo, no nos hemos olvidado de que a Yrigoyen lo llamaron fascista o algo por el estilo -ya que el fascismo no existía-, cuando la semana de enero, anarquista por las huelgas ferroviarias y germanófilo por la neutralidad. A los radicales que gritaban viva el Dr. Ortiz y que defienden tanto esa normalidad institucional, hay que recordarles que el 11 de noviembre de 1918 hubo que meterles balas en la Avenida de Mayo a los que pretendían celebrar el triunfo aliado colgándolo a Yrigoyen y que el Comité de Ruptura de entonces era la Acción Argentina de ahora.

El buen argentino no tiene que hacer caso de estas imputaciones y debe seguir adelante sirviendo a su país, pues la propaganda trata de crear complejos de inferioridad para que el hombre no exprese lo que siente. Por ejemplo, ¿puede Ud. admitir, Dr. Abalos, que yo, que lo he acompañando a Ud. con las armas en la mano para defender las libertades públicas sea menos demócrata que Pastor, Culaciati o el general Justo?. La cosa es sencilla: nos quiere hacer pasar por democracia el mantenimiento del parlamento, la justicia, las instituciones, en una palabra, es decir, lo formal que el Régimen maneja. Para nosotros, la democracia es el gobierno del pueblo con o sin parlamento, con o sin jueces, y si el pueblo no gobierna, las instituciones no son más que las alcahuetas de la entrega.

Bueno, Dr. Abalos. Quiero llegar a ésto: hay dos Argentinas, una conservadora, que no quiere que ocurra nada, y en la cual está incluido el actual radicalismo. Esa Argentina tiene una apariencia poderosa porque maneja las estructuras oficiales de los partidos, el periodismo, la radiotelefonía, los gobiernos, pero esa Argentina no tiene vitalidad ninguna, es un edificio caduco, subsiste por inercia porque en ella ya no creen ni los que la forman. Y hay una Argentina subterránea, joven, vigorosa, caótica aún, pero que pronto se va a orientar, que se está orientando a pesar del desorden que introducen banderías extrañas en su seno, como el comunismo y el fascismo; la mayoría de los jóvenes que se creen comunistas o fascistas no son tal cosa; son radicales que no han encontrado al radicalismo y con ellos trabaja F.O.R.J.A., orientándolos poco a poco.



Una organización sistemática de silencio y la falta de recursos económicos ha retardado nuestro avance que tampoco hemos querido precipitar, porque se debe operar sobre la madurez de la conciencia. El año que viene esa Argentina joven y vigorosa va a ponerse en marcha, si la bandera que nosotros hemos levantado cuenta con el apoyo de unos pocos brazos de prestigio ya consolidado. El Régimen le va a ofrecer al país alternativas repugnantes y el Comité Nacional no cuenta ya para el pleito presidencial, como no se resigne a ser furgón de cola.

El ejército no va a apoyar ninguna de esa soluciones, porque el Régimen ya ha prescindido del ejército desde que el país se pacificó. El ejército lógicamente no hará nada, pero no será sostén del Régimen si la bandera existe y reúne las dos condiciones que reúne la bandera de F.O.R.J.A.: nacionalista por la reivindicación de lo nacional y de conciliación con el pueblo por la reivindicación de lo popular. Los fascistas pretenden ofrecerle la primera parte, pero les cierran el camino a la segunda que es una obsesión de la milicia; el radicalismo a secas podría ofrecerle lo segundo, pero no le ofrece lo primero, porque se Ha olvidado de su postura inicial. Son tan torpes los dirigentes que asustados por J.B. Molina y algunos fantasmones que el mismo Régimen levanta para impedir una formación nacionalista auténtica que, acaso de Fresco también, se ponen en antimilitaristas y gritan: el ejercito a los cuarteles, que es lo que precisamente les conviene a los gobiernos.

Recuerdo que Yrigoyen, a la vuelta de Martín García, me dijo una vez que para el 4 de febrero el radicalismo era más fuerte en número de hombres en las filas del ejército que en las del pueblo, agregando que en este sentido se contó casi exclusivamente con mozos estancieros del Sud de Buenos Aires.

Me parece que el caso F.O.R.J.A. es el mismo, porque nosotros nos hemos ocupado de radicalizar a los no radicales mientras el Comité Nacional se dedicaba a desradicalizar a los que ya lo eran, tolerando la infiltración de ideologías, slogans, etc., extraños al sentido nacionalista del radicalismo. Es muy fácil a través del nacionalismo hacer comprender a Yrigoyen y comprendido Yrigoyen, todo nacionalismo deviene radical. Por el proceso inverso, a un hombre lleno de inquietud social, es fácil ver que el problema previo a la distribución justa de los bienes es que seamos dueños de ellos, de manera que la primera pelea no tiene que ser entre nosotros sino con quien los llevará, así toda demanda de justicia social se identifica con el nacionalismo y no hay posible concepción nacionalista en un país colonial que no lleve implícita la demanda de justicia social.

¡Parece mentira, Dr. Abalos!. Esto que decimos en F.O.R.J.A. en 1942 era lo que se decía en todas las tribunas radicales en 1926 y 1927. Recuerde Ud. y verá como es grave la crisis del Partido. Y no puedo acusar a los hombres del antipersonalismo que al fin y al cabo han sido leales a su pensamiento de fondo. Mosca en 1942 piensa como Mosca en 1927. Son los yrigoyenistas lo que se han vuelto atrás para poder hablar el mismo lenguaje que Mosca y los suyos.

Ahora hay radicales que no se atreven a decir que la U.C.R. no es un partido político sino la unión civil de los argentinos para realizar la Nación por encima de las facciones del Régimen que son los partidos. Encuentran eso totalitario olvidando que en todo caso serán los fascistas los que se han copiado de Yrigoyen. La definición era perfecta y no encuentro que haya habido nunca una fuerza revolucionaria que no fuese totalitaria, es decir que negase totalmente a cualquier facción al constituirse ella en la Nación misma porque, así es totalitaria la Revolución de Mayo, la Francesa y la Rusa tanto como la Alemana o la Italiana.

Lo que distingue no es el método revolucionario sino el fin y el del radicalismo y el de F.O.R.J.A. es inverso al totalitarismo europeo; mientras aquéllos se proponen hacer del hombre un instrumento del Estado, como en Italia, o de la raza como en Alemania o de una categoría histórica como en Rusia, nosotros nos proponemos hacer un Estado defensor de la libertad del hombre para que éste se realice en plenitud, es decir, lo que dije al principio: dar vuelta al vigilante para que en lugar de cuidar que la libertad del hombre no lesione a los dueños de lo económico, cuide de que los dueños de la economía no lesionen la libertad del hombre.

Tanto esperamos en Ud. que ni en esa provincia ni en Córdoba hemos querido actuar porque allí hay reservas que pueden moverse espontáneamente. Pero Santa Fe está en situación distinta a Córdoba. Córdoba vuelve a tener la preminencia respecto del interior, que tuvo cien años atrás y puede ser el eje de un movimiento paralelo que empalme en la hora histórica con el movimiento del litoral. En el interior, que Córdoba preside, los movimientos políticos son más lentos y las bruscas conmociones más difíciles, por lo que Córdoba debe ser esencialmente fuerza de equilibrio aprovechando que puede conservar la permanencia de lo radical.

En el Litoral, en cambio, y particularmente en su ciudad, como en la nuestra, los cambios populares se harán bruscamente y el control de la juventud que el radicalismo ha perdido puede ser tomado por fuerzas ocasionales ajenas por completo a nuestro destino. Eso nos hace pensar en la urgencia de una movilización en ésa. Sin pedirle un compromiso político yo le sugeriría una experiencia para demostrale que en su ciudad existe ya el nuevo país de que he hablado. Denos Ud. la oportunidad de una movilización con gente forjista de aquí en ésa, de sólo quince días, y verá Ud. el viejo fervor de las multitudes argentinas que cree apagado.

Pidiéndole perdón por la extensión de estas líneas cuya única disculpa es mi preocupación por supuesto en la gran empresa de la Patria, salúdalo con la cordialidad de siempre:

Su affmo.
Arturo M. Jauretche

jueves, 27 de noviembre de 2008

Julio Cortazar*

.





Policrítica en la hora de los chacales



De qué sirve escribir la buena prosa,
De qué vale que exponga razones y argumentos
Si los chacales velan, la manada se tira contra el verbo,
Lo mutilan, le sacan lo que quieren, dejan de lado el resto,
Vuelven lo blanco negro, el signo más se cambia en signo menos,
Los chacales son sabios en los télex,
Son las tijeras de la infamia y del malentendido,
Manada universal, blancos, negros, albinos,
Lacayos si no firman y todavía más chacales cuando firman,
De qué sirve escribir midiendo cada frase,
De qué sirve pesar cada acción, cada gesto que expliquen la
Conducta
Si al otro día los periódicos, los consejeros, las agencias,
Los policías disfrazados,
Los asesores del gorila, los abogados de los trusts
Se encargarán de la versión más adecuada para consumo de
inocentes o de crápulas,
fabricarán una vez más la mentira que corre, la duda que se
instala,
y tanta buena gente en tanto pueblo y tanto campo de tanta
tierra nuestra
que abre su diario y busca su verdad y se encuentra
con la mentira maquillada, los bocados a punto, y va tragando
baba prefabricada, mierda en pulcras columnas, y hay quien
cree
y hay quien olvida el resto, tantos años de amor y de combate,
porque así es, compadre, los chacales lo saben: la memoria es
falible
y como en los contratos, como en los testamentos, el diario de
hoy con sus noticias invalida
todo lo precedente, hunde el pasado en la basura de un presente
traficado y mentido.

Entonces no, mejor ser lo que se es,
Decir eso que quema la lengua y el estómago, siempre habrá
Quien entienda
Este lenguaje que del fondo viene
Como del fondo brotan el semen, la leche, las espigas.
Y el que espera otra cosa, la defensa o la fina explicación,
La reincidencia o el escape, nada más fácil que comprar el diario
Made in USA
Y leer los comentarios a este texto, las versiones de Reuter o
De la UPI
Donde los chacales sabihondos le darán la versión satisfactoria,
Donde editorialistas mexicanos o brasileños o argentinos
Traducirán para él, con tanta generosidad,
Las instrucciones del chacal con sede en Washintong,
Las pondrán en correcto castellano, mezcladas con saliva
nacional
Con mierda autóctona, fácil de tragar.
No me excuso de nada, y sobre todo
No excuso este lenguaje,
Es la hora del Chacal, de los chacales y de sus obedientes:
Los mando a todos a la reputa madre que los parió,
Y digo lo que vivo y lo que siento y lo que sufro y lo que
Espero.

Diariamente, en mi mesa, los recortes de prensa: París,
Londres,
Nueva York, Buenos Aires, México City, Río. Diariamente
(en poco tiempo, apenas dos semanas) la máquina montada,
la operación cumplida, los liberales encantados, los
revolucionarios confundidos,
la violación con letra impresa, los comentarios compungidos,
alianza de chacales y de puros, la manada feliz, todo va bien.
Me cuesta emplear esta primera persona del singular, y más me
Cuesta
Decir: esto es así, o esto es mentira. Todo escritor, Narciso,se
Masturba
Defendiendo su nombre, el Occidente
Lo ha llenado de orgullo solitario. ¿Quién soy yo
Frente a los pueblos que luchan por la sal y la vida,
Con qué derecho he de llenar más páginas con negociaciones y
Opiniones personales?
Si hablo de mí es que acaso, compañero,
Allí donde te encuentran estas líneas,
Me ayudarás, te ayudaré a matar a los chacales,
Veremos más preciso el horizonte, más verde el mar y más
Seguro el hombre.
Les hablo a todos mis hermanos, pero miro hacia Cuba,
No sé de otra manera mejor para abarcar la América Latina.
Comprendo a Cuba como sólo se comprende al ser amado,
los gestos, las distancias y tantas diferencias,
las cóleras, los gritos: por encima está el sol, la libertad.

Y todo empieza por lo opuesto, por un poeta encarcelado,
Por la necesidad de comprender por qué, de preguntar y de
Esperar,
Qué sabemos aquí de lo qué pasa, tantos que somos Cuba,
Tantos que diariamente resistimos el aluvión y el vómito
De las buenas conciencias,
De los desencantados, de los que ven cambiar ese modelo
Que imaginaron por su cuenta y en sus casas, para dormir
Tranquilos
Sin hacer nada, sin mirar de cerca, la luna de miel barata con su isla
Paraíso
Lo bastante lejana para ser de verdad paraíso
Y que de golpe encuentran en su cielito lindo les cae en la
Cabeza.
Tienes razón Fidel: sólo en la brega hay derecho al
Descontento,
Sólo de adentro ha de salir la crítica, la búsqueda de fórmulas
Mejores,
Sí, pero de adentro es tan afuera a veces,
Y si hoy me aparto para siempre del liberal a la violeta, de los
que firman los virtuosos textos
por-que-Cu-ba-no-es-eso-que-e-xi-gen-sus-es-que-mas-de-bu-fe-te,
no me creo excepción, soy como ellos, qué habré hecho por
Cuba más allá del amor,
Qué habré dado por Cuba más allá de un deseo, una esperanza.
Pero me aparto ahora de su mundo ideal, de sus esquemas,
Precisamente ahora cuando
Se me pone en la puerta de lo que amo, se me prohibe
Defenderlo,
Es ahora que ejerzo mi derecho a elegir, a estar una vez más y
Más que nunca
Con tu Revolución, mi Cuba, a mi manera. Y mi manera torpe,
A manotazos,
Es ésta, es repetir lo que me gusta o no me gusta,
Aceptando el reproche de hablar desde tan lejos
Y a la vez insistiendo (cuántas veces lo habré hecho para el
Viento)
En que soy lo que soy, y no soy nada, y esa nada es mi tierra
Americana,
Y como pueda y donde este signo siendo tierra, y por sus
Hombres
Escribo cada letra de mis libros y vivo cada día de mi vida.




Comentario de los chacales (vía México, reproducida con alborozo en Río de Janeiro y Buenos Aires): "El ahora francés Julio Cortázar… etc." De nuevo el patrioterismo de escarapela, cómodo y rendidor, de nuevo la baba de los resentidos, de tantos que se quedan en sus pozos sin hacer nada, sin ser oídos más que en sus casas a la hora del bife; como si en algo dejara yo de ser latinoamericano, como si un cambio a nivel de pasaporte (y ni siquiera lo es, pero no vamos a poner a explicar, al chacal se lo patea y se acabó) mi corazón fuera a cambiar, mi conducta fuera a cambiar, mi camino fuera a cambiar. Demasiado asco para seguir con esto; mi patria es otra cosa, nacionalista infeliz; me sueno los mocos con tu bandera de pacotilla, ahí donde estés. La revolución también es otra cosa; a su término, muy lejos, tal vez infinitamente lejos, hay una magnífica quema de banderas, una fogata de trapos manchados por todas las mentiras y la sangre de la historia de los chacales y los resentidos y los mediocres y los burócratas y los gorilas y los lacayos.

Y así es, compañeros, si me oyen en La Habana, en cualquier
parte,
hay cosas que no trago,
hay cosas que no puedo tragar en una marcha hacia la luz,
nadie llega a la luz si saca a relucir los podridos fantasmas del pasado,
si los perjuicios, los tabúes del macho y de la hembra
siguen en sus maletas,
y si un vocabulario de casuistas cuando no de energúmenos
arma la burocracia del idioma y los cerebros, condiciona a los
pueblos
que Marx y que Lenin soñaron libres por dentro y por fuera,
en carne y en conciencia y en amor,
en alegría y trabajo.
Por eso, compañeros, sé que puedo decirles
Lo que creo y no creo, lo que acepto y no acepto,
Esta mi policrítica, mi herramienta de luz,
Y en Cuba sé de ese combate contra tanto enemigo,
Sé de esa isla de hombres enteros que nunca olvidarán la risa y
La ternura,
Que las defenderán enamoradamente,
Que cantan y que beben entre turnos de brega, que hacen
Guardia fumando,
Que son los que buscó Martí, lo que firmaron con su sangre
Tantos muertos
A la hora de caer frente a chacales de dentro y a chacales de
Fuera.
No seré yo quien proclame al divino botón el coraje de Cuba y
Su combate;
Siempre hay alguna hiena maquinada de juez, poeta o crítico,
Lista a cantar las loas de lo que odia en el fondo de sus tripas,
Pronta a asfixiar la voz de los que quieren el verdadero diálogo,
El contacto
Por lo alto y por lo bajo: contacto con ese hombre que manda
En el peligro porque el pueblo
Cuenta con él y sabe
Que está ahí porque es justo, porque en él se define
La razón de la lucha, del duro derrotero,
Porque jugo su vida con Camilo y el Che y tantos que pueblan
De huesos y memorias la tierra de la palma;
Y también en contacto Con el otro, el sencillo camarada que necesita la palabra y el rumbo
Para impulsar mejor la máquina, para cortar mejor la caña.

Nadie espere de mí el elogio fácil,
Pero hoy es más que nunca tiempo de decisión y de aguas
Claras:
Diálogo pido, encuentro en las borrascas, policríticas diaria,
No acepto la repetición de humillaciones torpes,
No acepto risas de los fariseos convencidos de que todo anda
Bien después de cada ejemplo,
No acepto la intimidación ni la vergüenza. Y es por eso que
Acepto
La crítica de veras, la que viene de aquel que aguanta en el
timón,
de aquellos que pelean por una causa justa, allá o aquí, en lo
alto o en lo bajo,
y reconozco la torpeza de pretender saberlo todo desde un mero
escritorio
y busco humildemente la verdad en los hechos de ayer y de
mañana,
y te busco la cara, Cuba la muy querida, y soy el que fue a ti
como se va a beber el agua, con la sed que será racimo o canto.
Revolución hecha de hombres,
Llena estarás de errores y desvíos, llena estarás de lágrimas y
Ausencias,
Pero a mí, a los que tantos en horizontes somos pedazos de
América Latina,
Tú nos comprenderás al término del día,
Volveremos a vernos, a estar juntos, carajo,
Contra hienas y cerdos y chacales de cualquier meridiano,
Contra tibios y flojos y escribas y lacayos
En París, en La Habana o Buenos Aires,
Contra lo peor que duerme en lo mejor, contra el peligro
De quedarse atascado en plena ruta, de no cortar los nudos
Machetazo limpio,
Así yo sé que un día volveremos a vernos,
Buenos días, Fidel, buenos días, Haydée, buenos días mi Casa,
Mi sitio en los amigos y en las calles, mi buchito, mi amor,
Mi caimancito herido y más vivo que nunca,
Yo soy esta palabra mano a mano como otros son tus ojos o tus
Músculos,
Todos juntos iremos a la zafra futura,
Al azúcar de un tiempo sin imperios ni esclavos.

Hablémonos, eso es de hombres: al comienzo
fue el diálogo. Déjame defenderte
cuando asome el chacal de turno, déjame estar ahí. Y si no lo
quieres,
oye, compadre, olvida tanta crisis barata. Empecemos de nuevo,
di lo tuyo, aquí estoy, aquí te espero; toma, fuma conmigo,
largo es el día, el humo ahuyenta los mosquitos. Sabes,
nunca estuve tan cerca
como ahora, de lejos, contra viento y marea. El día nace.



Publicado en la revista Casa de las Américas, n º 67, julio-agosto de 1971, La Habana

viernes, 21 de noviembre de 2008

Raul Scalabrini Ortiz*

"Todo lo que nos rodea es falso e irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron. Falsas las creencias económicas que nos imbuyeron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales las libertades que los textos aseguran. Todo lo material, todo lo venal, transmisible o reproductivo, es extranjero o está sometido a la hegemonía financiera extranjera. " R.S.O.



Scalabrini Ortiz: Norte ideológico de FORJA *

Por Francisco José Pestanha

"¡Creer! He allí toda la magia de la vida".
Raúl Scalabrini Ortiz


Debo reconocer que con Raúl Scalabrini Ortiz me ligan dos momentos históricos significativos. El primero, vinculado a aquellas primeras lecturas que influyeron marcadamente en la conformación ideológica de mi juventud, allá por los comienzos de la década de 1980. El segundo, operado hace unos diez años, oportunidad en que retomé los estudios relacionados con el pensamiento nacional.
La reaparición de Scalabrini Ortiz en mi itinerario intelectual estuvo rodeada de un componente intuitivo que me permitió, mientras los infaustos acontecimientos políticos y sociales de los años 2000 y 2001 obliteraban las esperanzas argentinas, recordar que el autor de Política británica en el Río de la Plata perteneció a una generación que pergeñó en nuestro país una profunda revolución estético-cultural, que precedió y a la vez determinó los aspectos liminares de la tremenda convulsión política acontecida a partir de octubre de 1945.

Convergiendo con tal reencuentro, un texto de Juan W. Wally con el que me topé providencialmente en Internet, Generación de 1940. Grandeza y frustración[2] -texto que afortunadamente verá la luz en los próximos meses- confirmó mis sospechas, y me brindó numerosas claves que demuestran que ese conglomerado de hombres y mujeres dotados de una profunda sagacidad, de un brillo intelectual y estético inigualables, no sólo cobrarán inusual protagonismo en las primeras décadas del siglo pasado en el campo de lo artístico, sino que además incidirán, a partir de su obra, en los acontecimientos sociales y políticos de la segunda mitad del siglo pasado. Dos prolíficas corrientes literarias revolucionarán el ambiente de la época, ciertamente influenciadas, entre otros, por Leopoldo Lugones y Macedonio Fernández. Leopoldo Marechal, Jorge Luis Borges, Raúl Scalabrini Ortiz, Roberto Arlt, Armando Cascella, Leónidas Barletta, Álvaro Yunque son hombres que expresan por sí solos toda una epopeya. Pero a la vez poetas como Enrique Santos Discépolo, Homero Manzi, Alfonsina Storni, entre tantos otros, emergieron como reguero para contar las cosas nuestras a partir del milenario arte de la rima. Nuevos pintores surgieron para pintar paisajes y sujetos comunes, y entonces, el estibador y el gaucho adquirirán definitivamente carácter de sujeto histórico de la mano de Quinquela Martín y Molina Campos. Comenzará además la hora de esplendor del tango con Celedonio Flores, Osvaldo Fresedo, Carlos Di Sarli, Juan D'Arienzo, Alfredo Le Pera, Azucena Maizani, etc. Además, una revalorización del folclore pondrá a nuestra música nativa en el centro de la escena, y el teatro costumbrista dará cuenta de una maravillosa fusión americana a través de las piezas de Samuel Eichelbaum y Armando Discépolo.

La revolución artístico-cultural que protagonizó la generación décima (tal como la denomina Wally) entre las décadas de 1920 y 1940, tendrá un componente hondamente revelador, ya que si bien algunos de los artífices incorporarán a sus respectivas obras ciertas herramientas propias del vanguardismo europeo, la mayoría de los productos estéticos y culturales que emergerán en esa época apelarán a componentes nítidamente endógenos. Hay en esta progenie entonces una clara orientación hacia lo identitario local -y por tanto- un evidente sentido nacional en su obra.

Scalabrini Ortiz es un claro exponente de esta descendencia que se inició en el campo de la literatura con un libro de cuentos y diálogos titulado La Manga (1923). Pero recién llegará al conocimiento público a través del El hombre que esta solo y espera -una Biblia porteña- publicado por la editorial Reconquista en el año 1931. Este texto, enclavado en la corriente cultural a la que venimos refiriendo, advertirá al lector en el prólogo que "no catalogue vacío de sentido a lo que en el interior de este libro llamo espíritu de la tierra", del cual nosotros somos células "infinitamente pequeñas de su cuerpo, del riñón, del estómago, del cerebro, todas indispensables. Solamente la muchedumbre innúmera se le parece un poco. Cada vez más, cuanto más son".

Entre otros factores políticos, sociológicos, culturales y económicos que incidieron en los caracteres principales de la producción de esta generación, podemos destacar tres.

En primer lugar, es preciso referirse al fenómeno inmigratorio. El carácter aluvional de la gran inmigración, en especial, en la ciudad de Buenos Aires, hará tambalear los principios liminares sobre los que se asentaban los paradigmas socioculturales de la época. Es por ello que estos hombres y mujeres buscarán fortalecer desde un nuevo espíritu la cuestión identitaria, por ejemplo, apelando provocativamente al martinfierrismo, a fin de rescatar la herencia facúndica de nuestro país. Algunos de sus mentores, como Scalabrini Ortiz, complementarán este rescate con una apelación al vigor de ciertos aportes de los numerosos grupos que llegaban al país para asentarse definitivamente, y desarrollarán en consecuencia una tesis multígena para dar cuenta del componente social argentino.

En segundo lugar, los integrantes de esta descendencia serán testigos de un fenómeno pocas veces analizado con rigurosidad suficiente: la convergencia de los orilleros. Entre finales de la década de 1920 y principios de la de 1930 convergerán en las márgenes de la metrópoli aquellos primeros orilleros desplazados desde hacía décadas por el impulso del "progreso" de los vencedores de la batalla de Caseros; nuevas camadas de inmigrantes negados de tierras y asentados en las orillas de la urbe, y los migrantes internos, población rural expulsada de las labores agrícolas debido a la crisis del modelo agro-exportador del año 1930. Este fenómeno sociológico sería de notable importancia de cara a los procesos políticos que se avecinaban y daría lugar a nuevas expectativas que serían retratadas por nuestros artistas.

En tercer lugar, el rescate de la herencia federal del siglo XIX efectuada por el revisionismo histórico y la formación de las primeras corrientes nacionalistas provocarán una profunda reacción contra la anglofilia y la francofilia de las elites culturales de Buenos Aires, y por tanto, determinarán que un sector importante de esta generación se oriente hacia la búsqueda de los rasgos principales de la identidad cultural y política local. Debe tenerse en cuenta además que tanto Scalabrini, Jauretche como Manzi son hombres nacidos en las provincias (Scalabrini nace el 14 de abril de 1898 en Corrientes) que alternan en la gran metrópoli. Esta dimensión provinciana se manifestará posteriormente en el ideario integrador forjista que se conocerá luego como nacionalismo popular. Cabe además señalar que este proceso se verá enriquecido por algunos aportes de las miradas de orientación socialista muy características en las primeras décadas del siglo pasado.

Por último, es preciso manifestar que esta profunda revolución estético-cultural no se circunscribió estrictamente al ambiente artístico. La reafirmación americana cruzó toda la vida argentina extendiéndose inclusive al campo de lo científico, a partir de luminarias como Carlos Astrada, Nimio de Anquín, Carlos Cossio, Arturo Sampay, Rafael Bielsa, Ernesto Palacio, Saúl Taborda, Tomás Casares, Leonardo Castellani, Juan Mantovani, Rodolfo Irazusta, Julio Irazusta y Manuel Savio, entre otras.

Antes de concentrarnos específicamente en el fenómeno forjista, cabe hacer una breve referencia al itinerario intelectual de Scalabrini Ortiz, ciertamente compartido por otros exponentes del nacionalismo argentino. El joven Scalabrini, durante su paso por la Facultad de Ciencias Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, participa activamente en una agrupación política estudiantil denominada Insurrexit de orientación socialista revolucionaria. Esta transición por la izquierda que deja una profunda "huella en su espíritu"[3] era bastante natural en aquellos jóvenes, ya que en la década de 1920, la izquierda y el anarquismo aparecían como el primer elemento de reacción contra el sistema opresivo. Además, Scalabrini proviene de una tradición positivista impresa por su padre, Pedro Scalabrini, un prestigioso naturalista. Nótese en este sentido, que igual itinerario comparten Ramón Doll, quien tuvo un origen socialista incorporándose al nacionalismo en 1936, y Ernesto Palacio, quien en su juventud coqueteó con el anarquismo para luego evolucionar hacia el ideario nacionalista. Aunque perteneciente a una generación anterior, el mismísimo Leopoldo Lugones adhirió al socialismo junto a José Ingenieros, Roberto Payró, Ernesto de la Cárcova, e inclusive llegó a escribir en el periódico socialista "La Vanguardia".



El derrotero posterior de Scalabrini hacia el ideario nacionalista y popular probablemente será consecuencia no sólo de sus propias apreciaciones y descubrimientos respecto a la incidencia de Gran Bretaña en nuestra vida institucional y económica. Además de Macedonio Fernández, influirán en su pensamiento autores de la talla de José Luis Torres, Ernesto Palacio y los hermanos Irazusta, con los cuales cultivará una intensa amistad. Un primer y decepcionante viaje al Viejo Continente en 1924, y otro, en 1933, esta vez con motivo de su exilio, confirmarán definitivamente sus preferencias y su compromiso con la patria que lo vio nacer.

La aparición en su vida de don Arturo Jauretche en oportunidad de integrarse este último al periódico Señales, sobre el cual Raúl ejercía una influencia ideológica decisiva, llevará a Scalabrini a acercarse en el año 1935 a una agrupación denominada FORJA, Fuerza de Orientación Radical para la Joven Argentina, nucleamiento de clara orientación yrigoyenista. Allí dará su primera conferencia el 30 de septiembre de 1945.

Scalabrini nunca perteneció a la Unión Cívica Radical. De la copiosa información que surge del repositorio documental que perteneciera a Francisco José Capelli -último secretario general de la agrupación- y que afortunadamente ha sido rescatado para los investigadores[5], surge visiblemente que Scalabrini descreía absolutamente de la capacidad revolucionaria de un radicalismo, ya por entonces, absolutamente cooptado en su dirección por las huestes alvearistas, y por tanto, acoplado armónicamente al orden oligárquico impuesto por el justismo.

Scalabrini se integrará formalmente a FORJA cinco años después de su fundación, cuando reformado el estatuto, se elimina el requisito de afiliación al radicalismo. Sin embargo, el compromiso inicial que asumió con la agrupación le permitirá en poco tiempo ir convirtiéndose, como afirma Norberto Galasso, en "su principal teórico"[6]

FORJA se estructurará entonces bajo dos pilares. Mientras Arturo Jauretche se concentrará en importantísimas labores de construcción y articulación político-institucional, Scalabrini centralizará su actividad en la producción teórica, y por tanto, impulsará entre otras acciones la publicación de los legendarios cuadernos (13 en total). Resulta notoriamente falsa la afirmación que circula por ciertos cenáculos respecto de que FORJA era una agrupación estrictamente radical. Scalabrini, como sostuvimos, se incorpora a ella desde sus comienzos informalmente pero adquiere, como ya se ha dicho, una importancia vital para la organización. Por su parte, la presencia activa de hombres de la talla de Miguel López Francés, quien luego será el corazón del gobierno de Mercante, Nicanor García, el jefe de FORJA Mar del Plata, quizás la filial más importante en el interior del país, y Darío Alessandro, entre otros, probará que FORJA contuvo en su seno y desde sus inicios expresiones no vinculadas al partido centenario.

Resulta además inexacto afirmar que FORJA fue una agrupación esencialmente integrada por intelectuales. Muy por el contrario, la labor articuladora de Jauretche permitió, en primera instancia y a través de la figura del legendario Libertario Ferrari, contribuir con la incipiente nacionalización de las conciencias de las clases trabajadoras argentinas. Numerosas obras así lo acreditan, entre las que se destacan las de Hiroshi Matsushita[7] y Cristián Buchrucker[8]. Libertario Ferrari llega a ser miembro de la conducción de la CGT, y paulatinamente transmitirá los contenidos forjistas al seno del movimiento obrero. Entre tantos resultados, los documentos de FORJA contribuirán a fortalecer la conciencia obrera respecto al imperialismo real, es decir, el británico, ya que, tal como explican antiguos militantes del campo sindical, mientras la diatriba de los componentes de la izquierda tradicional insistía en vincular al imperialismo yanqui con todos nuestros males, los obreros eran plenamente conscientes de que las empresas estratégicas de nuestro país estaban bajo dominio británico. El trabajador, cuya inteligencia intuitiva es vital, encontrará en el discurso forjista los argumentos para denunciar lo que ya se sabía que sucedía. Por su parte, la acción forjista influirá en los cuadros militares de la logia creada por el General Perón (GOU), en especial, a través de la relación de Jauretche con el mayor Estrada. De esta forma, cuadros militares jóvenes accederán, gracias a esta relación, a los trabajos de, entre otros, Scalabrini, Torres y Del Río.

La labor de Scalabrini en FORJA proseguirá hasta el 1 de febrero de 1943, fecha en que abandona la agrupación por ciertas discrepancias con su conducción. Es a partir de esa fecha que dejarán de producirse los cuadernos y que la creación teórica de FORJA disminuirá, reduciéndose fundamentalmente a las labores preparatorias para la convulsión futura. En tal sentido, FORJA es casi la única agrupación que saldrá a manifestarse a favor del pronunciamiento del 4 junio de 1943.

No obstante su alejamiento, Scalabrini dejará una impronta imborrable en la organización, no solamente en lo que respecta a la denuncia de los oscuros lazos que nos unían a un imperio como el británico, sino a otras cuestiones sumamente vitales para el futuro de nuestro país que aún hoy no han sido definidas, y en especial, aquella que refiere a la cuestión de nuestra conformación nacional.

En un breve ensayo que denomina Principios para un orden revolucionario[9], texto cuya ubicación se torna bastante dificultosa, ya que no ha sido reeditado, y que fuera escrito a principios de 1946, Scalabrini define los caracteres de nuestra nación a la que asigna el carácter de multígena. El autor observaba en su época una tendencia hacia la conformación de al menos dos tipologías nacionales: la monógena, basada en ciertos componentes homogéneos en materia étnico-racial y cultural, y cuya referencia principal era el modelo alemán, y la multígena, correspondiente a aquellas comunidades de base diversa como la nuestra. Rescatando entonces la idea vasconceliana de la raza cósmica y del encuentro, pero sin desconocer los componentes altamente traumáticos del proceso de la conquista, Scalabrini, mirando directamente a la realidad, presta especial atención a los caracteres diversos que conviven en nuestra nación real y a la dimensión inclusiva de tal convivencia. Scalabrini encuentra allí una multigeneidad que ya tiene su idioma, su historia, sus instituciones, sus costumbres, su cultura, es decir, una integración que se extiende hacia los primeros habitantes de estas tierras y que resulta sumamente valiosa. Como hombre proveniente de una tradición paterna naturalista, Scalabrini sabe que en la naturaleza la homogeneidad es sinónimo de muerte y la heterogeneidad es sinónimo de vida, y por tanto, nuestra diversidad constitutiva debe ser apreciada y eficazmente conducida.

Scalabrini es esencialmente un patriota, ama a su tierra, y se esmera por desarrollar una teoría de lo nacional sobre la base de la realidad, de lo que es, en definitiva, el ser. Por eso incorpora al pueblo concreto en el concepto de nación, distanciándose así de otros nacionalistas que interpretaban que la nación había sido derogada en la batalla de Caseros. Esta noción de nación es retomada por Juan Domingo Perón, un criollo que supo comprender la multigeneidad de nuestros orígenes y llevarla a la práctica en sus acciones.

Por último, Scalabrini nos deja otra enseñanza. Mientras luchaba denodadamente por la nacionalización de las empresas de servicios y la independencia económica, promovía una verdadera democratización del país a través de la formación de "nuevos cuadros patrióticos, nuevos diputados patrióticos, nuevos gerentes patrióticos". Coincide entonces con Arturo Jauretche y con Ernesto Palacio en que la Argentina necesitaba nuevas elites con conciencia nacional para llevar a cabo una empresa nacional. Más de cincuenta años después, similar mensaje nos legó Fermín Chávez, quien al sostener que "las crisis argentinas son primero ontológicas, después éticas, políticas, epistemológicas y recién por último económicas", nos advirtió que sólo una elite dirigente ligada orgánicamente a su pueblo y dotada de nítido compromiso nacional podrá superar ese trance ontológico que nos impide conducirnos hacia el destino digno y autosuficiente que nos merecemos

lunes, 17 de noviembre de 2008

Federico Garcia Lorca*



El 19 de agosto 1936, murió uno de los más grandes poetas y dramaturgos de le primera mitad del siglo XX, una de las más famosas víctimas de la guerra civil española. 38 años antes, el mismo año que dos otras grandes figuras de la literatura mundial, el Americano Hemingway y el Alemán Brecht, nació en el pueblo de Fuentevaqueros en la provincia de Granada en Andalucía, Federico García Lorca.

La influencia de su región natal se encuentra en toda su obra, desde las "Primeras Canciones" hasta "La casa de Bernarda Alba", combinación de tradición secular y de modernismo del siglo XX. Un ejemplo de su interés es la Fiesta del Cante Jondo (cante tradicional del Sur de Andalusía) que organizará en 1922 con otro Andaluz, su amigo, el compositor Manuel de Falla, nacido en Cádiz. 11 Años después García Lorca participará en los representaciones de la obra maestra de Manuel de Falla, "El amor brujo", obra muy influencida por la tradición andaluz y española.

En 1914 empieza sus estudios (derecho, filosofía y letras) en la Universidad de Granada. Con su profesor Martín Domínguez Berrueta viaja por toda España y descubre los tesoros culturales del país. Cinco años después, comienza su 'carrera' de estudiante en Madrid (será estudiante aquí hasta 1928). Aquí conoce al gran poeta Juan Ramón Jiménez y al cineasta famoso Luis Buñuel. Aquí nacen sus primeras obras literarias, el "Libro de poemas" y su primera obra de teatro "Mariana Pineda". Durante ese período, intima también con el maestro catalán del surrealismo, Salvador Dalí. Se forma el aspecto moderno de la obra de García Lorca. Crea en 1928 en Granada una revista literaria: "Gallo". No habrá más que dos números, pero armarán mucho ruido en el mundo artístico español. El secundo número contiene por ejemplo un "Manifesto anti-artístico catalán" firmado por... Salvador Dalí.



Después de sus estudios en España, viaja por los Estados Unidos. Allá estudia y da conferencias en la "University of Columbia" en Nueva York. Sale también por Cuba que le impresiona mucho. Los obras de ese período están reunidas en el libro de poemas "Poeta en Nueva York". Al volver en España crea el teatro universitario ambulante "La Barraca" con lo que montan obras de los grandes maestros españoles (Calderón, Cervantes, Lope de Vega,...) por toda España. Durante un viaje por America del Sur, obtiene un verdadero triunfo en Buenos Aires en 1933. En ese momento Federico García Lorca es conocido por todo el mundo y los éxitos siguen los éxitos por sus obras de teatro: "Yerma" será representada más que cien veces.

Federico García Lorca no fué nunca de algún movimiento literario, como el dadaismo de Tristan Tzara y Guillaume Apollinaire o el surrealismo de André Breton y Salvador Dalí. Siempre negó el título de surrealista, aunque algunas características del surrealismo se encontraran en su poesía, como los asociaciones estrañas de palabras. En cambio, no usó la escritura automática como la propuso el teórico del surrealismo André Breton. En eso, se puede comparar Federico García Lorca con el autor francés, nacido en Montevideo, Jules Supervielle, que también siempre rehusó el título de surrealista. Pero, lo dijé, hay también un aspecto tradicional en su obra. Sus temas se inspiran a menudo de la tradición andaluz y española. Un tema que por ejemplo se encuentra en todas sus obras dramáticas mayores ("Yerma", "Bodas de sangre",...) y en una gran parte de su poesía (en el "Cancionero gitano", el "Poema del cante jondo",...). Dos poemas del cante jondo ("De profundis" y "Malagueña") serán utilizados por el compositor russo, Dmitri Shostakovich, en su diecicuarta sinfonía, un ciclo de canciones sobre la muerte. Su más hermoso libro de poemas también es inspirado por la muerte. En 1934 muere en su traje de luces Ignacio Sánchez Mejías, torero muy famoso, amigo del poeta y mecenas del mundo artístico de Madrid, matado por una cogida del toro. Algunos meses después, García Lorca compone el "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías".



Desde 1933 Federico García Lorca conoce muchos éxitos. Pero en el mismo período nubes plomizas se forman en el cielo de la política internacional. Desde hace 11 años Musolini gobierna en Italia, y en Alemania ha caído la frágil república de Weimar. El nuevo canciller se llama Adolf Hitler. La primera deflagración de violencia ocurrirá en España.

El 13 de julio 1936, José Calvo Sotelo, líder del partido monárquico "Renovación Española" es sacado de su casa y matado en un camposanto de Madrid. Comienza la insurrección de una gran parte del ejército. Federico Garcia Lorca es de ningún partido político, pero un artista moderno es, por definición (se piensa al concepto del 'arte degenerado'), un enemigo para un régimen autoritario, para ellos que interrumpirán el discurso del rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno, por gritos "¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!". García Lorca huye de Madrid por Granada más tranquila. Después de una denunciación anónima es arrestado por milicias nacionalistas. El 19 de agosto es matado y su cuerpo echado en algún barranco de la Sierra Nevada.

El mismo año también muere el filósofo Miguel de Unamuno, preso en su propia casa, renegado por republicanos y franquistas, solo en el ambiente bárbaro. La guerra civil continuará tres años, causará un milion de víctimas, el exilio de centanas de millares de españoles, de casi toda la 'inteligencia' del país. El compositor y amigo de García Lorca, Manuel de Falla, lleva en 1939 por America del Sur. Morirá 7 años después en Buenos Aires sin ver su país natal de nuevo.



PEQUEÑO POEMA INFINITO

Para Luis Cardoza y Aragón
Equivocar el camino
es llegar a la nieve
y llegar a la nieve
es pacer durante veinte siglos las hierbas de los cementerios.

Equivocar el camino
es llegar a la mujer,
la mujer que no teme la luz,
la mujer que mata dos gallos en un segundo,
y luz que no teme a los gallos
y los gallos que no saben cantar sobre la nieve.

Pero si la nieve se equivoca de corazón
puede llegar el viento Austro
y como el aire no hace caso de los gemidos
tendremos que pacer otra vez las hierbas de los cementerios.

Yo vi dos dolorosas espigas de cera
que enterraban un paisaje de volcanes
y vi dos niños locos que empujaban llorando las pupilas de un asesino.

Pero el dos no ha sido nunca un número
porque es una angustia y su sombra,
porque es la guitarra donde el amor se desespera,
porque es la demostración de otro infinito que no es suyo
y es las murallas del muerto
y el castigo de la nueva resurrección sin finales.
Los muertos odian el número dos,
pero el número dos adormece a las mujeres
y como la mujer teme la luz
la luz tiembla delante de los gallos
y los gallos sólo saben volar sobre la nieve
tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios

10 de enero de 1930. Nueva York

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Eduardo Galeano*



Eduardo Germán Hughes Galeano, nace en Montevideo el 3 de septiembre de 1940. En él conviven el periodismo, el ensayo y la narrativa, siendo ante todo un cronista de su tiempo, certero y valiente, que ha retratado con agudeza la sociedad contemporánea, penetrando en sus lacras y en sus fantasmas cotidianos. Lo periodístico vertebra su obra de manera prioritaria. De tal modo que no es posible escindir su labor literaria de su faceta como periodista comprometido.

A los 14 años entró en el mundo del periodismo, publicando dibujos que firmaba "Gius", por la dificultosa pronunciación castellana de su primer apellido. Algún tiempo después empezó a publicar artículos. Se firmó Galeano y así se le conoce. Ha hecho de todo: fue mensajero y dibujante, peón en una fábrica de insecticidas, cobrador, taquígrafo, cajero de banco, diagramador, editor y peregrino por los caminos de América.

En sus inicios fue redactor jefe de la prestigiosa revista Marcha (1960-64), publicación que durante décadas dio cobijo a las voces más interesantes de las letras uruguayas y que terminó siendo silenciada en 1974 por la dictadura. En el año 1964 Galeano es director del diario Época. En 1973 Galeano tuvo que exiliarse a Argentina en donde funda y dirige una revista literaria titulada Crisis, en la que también destaca la labor del poeta Juan Gelman. En 1975 se instala en España, encontrando un país que estaba a punto de dar un salto histórico cualitativo, con el octogenario dictador como sombra de sí mismo. Reside en Calella, al norte de Barcelona. Publica en revistas españolas y colabora con una radio alemana y un canal de televisión mexicano.

Sus primeros escritos son reportajes de corte político en los que la realidad aparece continuamente golpeada por las circunstancias. Tanto el reportaje titulado "China" (1964) como "Crónica de un desafío", del mismo año, o "Guatemala, un país ocupado" (1967) reflejan una escritura de urgencia, de denuncia, que retrata la cotidianeidad de unos tiempos difíciles con una escritura situada siempre en primera línea de los hechos que vertebran el presente. Con "Las venas abiertas de América latina" (1971), explicativo título, logró su obra más popular y citada, condenando la opresión de un continente a través de páginas brutalmente esclarecedoras que se sumergen en la amargura creciente y endémica de América Latina. Esta obra ha sido traducida a dieciocho idiomas y mereció encendidos elogios desde diversos sectores. El escritor alemán Heinrich Böll, Premio Nobel de Literatura en 1972 y autor de "Opiniones de un payaso", obra clave de la literatura contemporánea, llegó a decir a propósito de la obra de Galeano que pocas obras en los últimos tiempos le habían conmovido tanto.

Junto al Galeano periodista empieza a aparecer el Galeano narrador que prolonga en sus obras su visión de América Latina. De la novela corta "Los días siguientes" (1963) a los relatos contenidos en "Vagamundo" (1973) pasan diez años pero se mantiene una misma percepción de las cosas, continuada en "La canción de nosotros" que merecío el premio Casa de las Américas de 1975. En Galeano el contexto político y social no puede eludirse y es el marco central en el que transitan sus historias. "Días y noches de amor y de guerra" (1978) se enmarca en los difíciles días de la dictadura en Argentina y Uruguay.

Con la "Memoria del fuego" hay una recuperación del pasado indigenista. Esta obra narra la odisea de las dos Américas, centrándose en los hechos más cotidianos, componiendo una trilogía febril e incisiva, apoyada en la rigurosidad de las fuentes y en la que se entrecruzan crónicas históricas con pinceladas del presente, siempre en busca de un futuro más justo. De aquella trilogía histórica formaban parte "Los nacimientos" (1982), "Las caras y las máscaras" (1984) y "El siglo del viento" (1986). En los tres libros hay un mismo objetivo y como dice el periodista italiano Gianni Miná, una voz incisiva y militante que trata de impedir que se olvide la tragedia que asola a quienes viven en el más completo subdesarrollo.



"La memoria del fuego" está estructurada en torno a pequeñas vivencias cotidianas que es en donde encuentra Galeano la verdadera grandeza del ser humano. La intrahistoria es el universo en el que caminan las obras del escritor uruguayo, al margen de grandes gestas y de sucesos grandilocuentes, que se apartan del hombre de a pie y del verdadero devenir de los acontecimientos históricos. Son, en palabras de Galeano, historias pequeñas, pero no minimalistas.

Joan Manuel Serrat toma prestado un fragmento de una de estas historias de la "Memoria del fuego" para ilustrar a modo de presentación en sus recitales el tema "Che Pykasumi", que el cantautor interpreta en lengua guaraní.

Un año antes de la publicación de "El siglo del viento" y una vez terminada la dictadura uruguaya regresa a Montevideo. Tres años después firma "El libro de los abrazos", de contenido más sutil y poético. El propio Galeano definiría de este modo la raíz de esta obra: "Creo que un autor al escribir abraza a los demás. Y éste es un libro sobre los vínculos con los demás, los nexos que la memoria ha conservado, vínculos de amor, solidaridad. Historias verdaderas vividas por mí y por mis amigos, y como mi memoria está llena de tantas personas, es al mismo tiempo un libro de "muchos"... Es un equívoco que ha fragmentado los lazos de solidaridad, que ha condenado a este mundo de finales de siglo a tener hambre de abrazos, a padecer de soledad, el peor tipo de soledad: la soledad en compañía. Es el mismo proceso que se manifiesta con la pobreza".

Precisamente en "El libro de los abrazos", uno de los libros más exitosos y logrados de Galeano, está contenido un pequeño relato titulado "La noche". Este relato dividido en cuatro partes sirvió de inspiración a Serrat para su canción "Secreta mujer" que formó parte del álbum "Sombras de la China" (1998):

El mismo año de "El libro de los abrazos" aparece "Nosotros decimos no". En 1992 publica "Ser como ellos y otros artículos" y un año después "Las palabras andantes", recopilación de cuentos y reflexiones ilustrados por el artista brasileño José Francisco Borges. El propósito de Galeano en los 90 sigue siendo el mismo que le había impulsado en las otras décadas. Palpar la realidad y luego derramarla en un libro. Como respiro, muestra su pasión por el fútbol y lo reivindica desde la literatura, al modo que también hará Javier Marías, en un libro titulado "El fútbol a sol y sombra".

En 1998 Galeano ofrece en "Patas arriba. La escuela del mundo al revés", otro de esos libros de denuncia que no edulcoran el presente ni rehuyen de sus sombras. Es por tanto Galeano un ejemplo de coherencia en una obra que sirve siempre de guía a la hora de definir un continente como el de América Latina que debe seguir cerrando heridas. La voz de Galeano suena clara en el marasmo de intereses e injusticias cotidianas. Más allá de una obra literariamente sólida, está la figura del cronista que persigue injusticias, que conjura temores, que rescata del abismo personajes e historias postergadas.

La obra de Eduardo Galeano nos convoca a mirar qué pasado hemos levantado y qué futuro estamos dejando para nuestros descendientes. Establece un frente común contra la pobreza, la miseria moral y material, la hipocresía de un mundo que sigue abriendo cada vez más distancias entre los que tienen y los que no tienen. Lo demagógico puede ser un riesgo inevitable en este tipo de propuestas, pero Galeano la salva con un estilo conciso, brillante y, sobre todas las cosas, necesario. En Eduardo Galeano hay un compromiso constante con el ser humano y sobre todo una fidelidad a unas ideas que condenan el neoliberalismo y que siguen apostando por un socialismo real, no de andar por casa, y que de alguna forma recupere el pulso perdido, lejos del presente en el que el hombre es visto como una mercancía y en el que parece que no hay lugar para las utopías.

Eduardo Galeano reside desde 1985, -tras finalizar la dictadura uruguaya-, en su Montevideo natal donde sigue haciendo su literatura y su periodismo de marcado tinte político.



"...Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.
La industria norteamericana de armamentos practica la lucha contra el terrorismo vendiendo armas a gobiernos terroristas, cuya única relación con los derechos humanos consiste en que hacen todo lo posible por aniquilarlos.
La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo.
Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.
Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.
La caridad es humillante porque se ejerce verticalmente y desde arriba; la solidaridad es horizontal e implica respetuo mutuo..."



ventana sobre el miedo
El hambre desayuna miedo.
El miedo al silencio aturde las calles.
El miedo amenaza:
Si usted ama, tendrá sida.
Si fuma, tendrá cáncer.
Si respira, tendrá contaminación.
Si bebe, tendrá accidentes.
Si come, tendrá colesterol.
Si habla, tendrá desempleo.
Si camina, tendrá violencia.
Si piensa, tendrá angustia.
Si duda, tendrá locura.
Si siente, tendrá soledad..